
Si realizáramos una encuesta a un grupo de gurús de autoayuda dispersos a lo largo del planeta, seguramente la gran mayoría coincidirían en que una de las formas más bondadosas y maravillosas de experimentar felicidad, salud y prosperidad es a través de la extraordinaria herramienta que constituye el pensamiento positivo. Aunque hablar del tema llega a resultar fácil cuando atravesamos momentos gratos en nuestras vidas, puede tornarse escamoso cuando nos encontramos ante situaciones adversas y todo parece colapsarse a nuestro alrededor.
Frecuentemente podemos constatar como los gurús de autoayuda manejan un concepto totalmente acertado sobre el poder del pensamiento positivo. No te resultará extraño entonces leer lo siguiente: Es en ti mismo, donde yace el poder de controlar tus pensamientos y guiarlos acorde a la dirección que desees darle a tu vida. Tus pensamientos son la fuerza que labra tu destino.
1. Sonríe y sé agradecido. Mucho de lo que experimentas en la vida depende de la atención que prestes a los diferentes eventos aconteciendo a tu alrededor. Cada día, nos toca vivir situaciones en que las cosas pueden marchar favorablemente y otras en que no tanto. Sin embargo, si prestas más atención a los eventos positivos, al tiempo que los disfrutas, sentirás como se incrementa el grado de satisfacción y felicidad en tu interior.

De vez en cuando, todos podemos salir beneficiados con un cambio de look sin importar si somos hombres o mujeres. Conforme pasa el tiempo, mantener un mismo corte de cabello, vestir igual, justamente el no variar nuestro estilo puede llegar a ser aburrido.
Seguir alguna tendencia de moda en algunas ocasiones puede refrescar tu apariencia además de que te permite seguir luciendo atractivo y con un estilo actual. Sin importar el cambio que hagas, un nuevo estilo puede fortalecer tu autoconfianza. ¡Recuerda que cuando te ves bien, te sientes bien y estas listo para salir a triunfar!
«El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños». P. Coelho

Algunos expertos afirman que el camino que nos conduce a un estado de salud y bienestar es un proceso que comienza cuando perdonamos y olvidamos. Aunque seguramente te preguntarás, “Cómo podría perdonar a alguien me ha lastimado y causado tanto dolor?”
Pues bien, si estas dispuesto a trabajar en ello, a enfocarte en tus emociones y a liberar todo deseo de venganza, es bastante probable que logres tu objetivo. Mientras el recuerdo de aquello que te haya sucedido se mantenga presente, puedes aún “olvidar” dejando el pasado atrás, al mismo tiempo que continuas avanzando.
Cuatro pasos vitales para perdonar y olvidar:
1. Aceptación. El primer paso para lograr perdonar y olvidar es aceptar que nos han lastimado. Debes aceptar que tal suceso aconteció y encontrar una manera de vivir con ello. La aceptación es un punto de partida que conducirá tu vida en dirección positiva.
2. Cura. Es importante darte el tiempo necesario para curar. No existe una medida de tiempo que pueda aplicarse de forma general para aliviar el dolor , puesto que cada persona lo asimila de diferente manera. Es probable que desees disminuir el tiempo que compartes con la persona que te lastima mientras reflexionas y sanas la herida que te haya causado.
En la tranquilidad hay salud, como plenitud, dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate. Recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad.
Quizá el mayor desafío del ser humano en los albores del tercer milenio sea constatar que no estamos solos, que compartimos universo. Nos encontramos en la más preciosa aventura jamás vivida: la suerte inmensa de reunirnos, festejar, reír y materializar, desde nuestra individualidad, un universo de colaboración entre sus seres, quienes, gobernados desde nuestro universo interior, vivimos el sueño de ser amor universal.
Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.
Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.
Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto?
Perdona a todos y perdónate a ti mismo, no hay liberación más grande que el perdón; no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza, y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica (agotadora y vana tarea), que te hace juez y cómplice de lo que te disgusta.
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